Icebergs en el trópico

Pensé que la primera vez que cruzara algún trópico o el Ecuador sería un momento de esos en los que paras, te haces una foto y te dices a ti mismo “hoy he alcanzado un hito en mi vida, he cruzado un trópico” y luego, tal vez, sigues alguna especie de ritual como cuando los marinos cruzan por primera vez el Ecuador y reciben la visita de Neptuno. Yo alcancé este memorable hito durmiendo en un autobús. Me subí en Hervey Bay a las 9 de la noche y 12 horas más tarde estaba en Airlie Beach. Había cruzado el trópico de Capricornio en algún momento de madrugada y nadie se había dignado a despertarme para presenciar tamaño evento en mi vida. Cuanta desconsideración. En fin… Los siguientes eventos que paso a relatar comienzan hace varios meses cuando llegué a Australia y empecé a intentar usar Couchsurfing. Inciso Cualquier blog de viajes de calidad tiene una entrada dedicada al Couchsurfing, yo que soy una aficionada y ni soy de letras ni nada, os dejo una referencia a un blog de viajes de verdad sobre el Sudeste Asiático, China y vete tu a saber que más sitios… Así que si no sabéis de que va el Couchsurfing y tenéis curiosidad pinchad aquí. Fin de inciso Pues resulta que mi éxito con Couchsurfing fue nulo en un principio, nadie contestaba a mis peticiones de techo y al final me cansé de pasar más tiempo en internet buscando un host que haciendo cosas. Y lo dejé. Meses después, en el hostal de Noosa, me encontraba con una española (de las pocas que he visto) que me comentaba que ella tuvo problemas con Couchsurfing porque su perfil estaba bloqueado y los mensajes que enviaban no llegaban a ningún sitio. Y sí señores, vuestras sospechas son acertadas, ese había sido exactamente mi caso, llevaba meses solicitando alojamiento al infinito. Sin respuesta, claro. Y decidí volver a intentarlo en Airlie Beach. Y aparecí en casa de Tris y Sean. Y el Sr Destino tenía más cosas preparadas… Esa misma noche mientras participaba en una barbacoa con una comida tan rica que se me saltaban las lágrimas recibí instrucciones: “Mañana a las 8 de la mañana en Abel Point Marina. Busca a Iceberg” Así que al día siguiente madrugué, metí cuatro cosas en el petate y salí en busca de icebergs. Una vez pasado el trópico no sonaba muy coherente. Y así conocí a Iceberg, de 52 pies, diseñado específicamente para competir en los 90 en la Sydney – Hobart y reconvertido en charter para mostrar la belleza de las Islas Whitsundays a turistas en cruceros de dos días y una noche. Mi posición en Iceberg estaba un poco en tierra de nadie, puesto que ni era cliente ni era tripulación. Así que no pude participar en la navegación todo lo que me hubiera gustado puesto que no quería interferir en el trabajo del capitán y de la tripulación, pero aún así pude disfrutar de 2 días de travesía con vientos de 30 nudos en un barco específicamente diseñado para competir. De las Whitsundays hablaremos más adelante…

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2 thoughts on “Icebergs en el trópico

  1. Me alegro que al final pudieras comprobar que con Couchsurfing las experiencias se multiplican.
    Por cierto, ¡gracias por citarme!

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